miércoles, enero 28, 2009


Algo oprime el pecho
una sed de decir lo que no puedo
ejerciendo la vulnerable esperanza
de mis manos atadas.
Impaciente me seduces
a que apriete el alma
y mi llanto cae libre
cuando todo duerme, cuando todo calla.
No se si alguna vez lograré llegar hasta tus ojos
irrumpir en las tempestades tibias de tu rostro
explotar bajo el naufragio
sobrevivir a los argumentos.
Pero hoy
descansaré bajo la sombra frágil
de tu voz en mis oídos
crearé otros seres (nuevos seres)
como tu o como yo
que nadie vio pasar
que no bendijeron la oportunidad
de ser libres
(libres para asombrarnos,
para juntar recuerdos,
para esparcir las cicatrices).
Te acerqué a instancias de mi aire
a recorrer mis imágenes
te dejé ir por el inalcanzable
círculo que enmascara la grieta
y la divinidad de mi alma,
Te dejé callar ante el infinito abismo
de mi piel que te llamaba
después de consternar amaneceres
repitiéndome a escondidas
el sueño propio,
mis propias heridas.

2 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Qué bueno.

Ricardo J. Román dijo...

Te devuelvo la visita y te digo que me gustó mucho venir a leerte.

Muy sentido tu escrito.

Saludos!