sábado, febrero 07, 2009


La soledad se insinúa bajo mi puerta
La dejo entrar, yo indecisa,
Ella, indefensa.
Tiene rostro pálido
Se ve frágil y anémica,
Como si la sangre ya la hubiese derramado
En millares de lágrimas secretas.
Se le nota decaída
Pobre soledad enferma,
La arrullo entre retazos
De ilusiones huidizas
Y de amores olvidados
Entre un par de cartas viejas
Que ironizan mi pasado.
Sonríe ante mi esfuerzo por quererla
Me mira como diciendo “ya he llegado”
Asumo que su hogar está entre mis sábanas
Y la recuesto junto a mis labios
Me acaricia las nostalgias
Le acaricio el cansancio.
Se ve tranquila ya
Y repuesta
Tanto,
Lamentablemente tanto,
Que decide quedarse
A mi lado.

3 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Hermoso y me temo que real.
Somos soledad.
Aunque a veces disimulemos.

Besos.

PIONERO DE LA POESÍA ASERTÓRICA. "Todo lo que es, deja de ser simultáneamente y es"... Éclides dijo...

La soledad es una piel tatuada de nuestras ilusiones

La soledad es un campo fértil para entender las guerras.

Inspirador tu poema

hasta pronto, y gracias por tu visita

Condevolney dijo...

Precioso, he dibujado con la mirada el camino de tus versos para llegar al destino de “A mi lado” y de puntillas para no hacer ruido y con cuidado para no descolocar tanta belleza, me he dejado un suspiro recostado en el par de viejas cartas, como acariciando la ironía, soportando de la inasible presencia de lo incognito y tras coser con hilo de oro a mi nostalgia un pequeñísimo respingo, respiro profundamente llenando mi corazón de retazos de tus versos, para que otro día, si me pregunta, saber donde brilla el SOL.

Desde mi Alma Farolera, levanto una tormentosa lluvia de agradecimiento por el paseo por ella y por prestarme tu tiempo.