
La madrugada se cuela por mis ojos
testaruda y ambiciosa
envidia la esencia de mis noches
el escenario azul donde pertenezo.
Curiosa resplandece sin aviso
queriendo ser testigo.
Le ofrezco mi conciencia mundana
aquella que avanza a razón del dia
pero, celosa de mis sueños,
se vuelve tibia y lánguida
ya es tarde -le digo-
e improvisa una dulce indiferencia
trepando mi ventana.