
La madrugada se cuela por mis ojos
testaruda y ambiciosa
envidia la esencia de mis noches
el escenario azul donde pertenezo.
Curiosa resplandece sin aviso
queriendo ser testigo.
Le ofrezco mi conciencia mundana
aquella que avanza a razón del dia
pero, celosa de mis sueños,
se vuelve tibia y lánguida
ya es tarde -le digo-
e improvisa una dulce indiferencia
trepando mi ventana.

2 delirios posibles:
Orgullosa por tus versos debe estar la madrugada :)
abrazos, querida poeta
Tanto tedio y tanto duele, que ya no sé si hablamos de esperar al Sueño o del ansia de resucitar. La dulce indiferencia con la que la propia vida dice 'hasta aquí'. Tal vez es difícil no darse por aludida.
Te abrazo.
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