Lo vi tendido sobre mis sudores,
navegando por fluidos que fueron
protagonistas y testigos de esta noche,
lo vi sonriendo mientras dormía…
y yo en silencio besaba sus labios ya secos
para que le pareciera un sueño…
le hable del amor que explotaba en mi pecho,
el mismo que había deleitado exultante horas atrás,
le miré desnudo en la penumbra de este cuarto,
contemplando las fronteras
y las cascadas que fueron mías,
lo miré para extasiarme de su cuerpo,
para abrir la mañana cautelosa de sus ojos…
mientras le repetía en voz baja
para que mis susurros no llegaran hasta sus oidos….
Un frágil y poderoso…
te amo en el deseo,
pero aún te amo…
después del deseo...
martes, diciembre 30, 2008
miércoles, diciembre 17, 2008
(“… Su hombre…su fuerte hombre de guerras y hambrunas
Me acogió sin dudas,
Contaba historia de moros y musas
Un Cervantes abuelo, y un abuelo sabio…” )
Hoy el partió rumbo al sol
Quiso vencer el cansancio de sus pasos
Sabía de la vida como sabía del amor
Y del amor extrajo su más hermoso legado.
Fue guerrero cuando sus ideales se lo ordenaron
Y luchó por la libertad ferviente y sin excusas
Fue hechicero cuando su corazón lo acorraló
Entre las sedas firmes que envolvían a su musa.
Era un hombre vestido de mago
Y era un mago disfrazado de abuelo
Nunca supo si sus historias eran ciertas o inventadas
Y yo siempre caí en su señuelo.
Narraba la vida como quien sueña despierto
Entre algarrobos y puestas de soles
Historias de salvajes tigres, bosques y escuderos
Y su brazo valiente rodeando mis temores.
Cantaba sin mirar la partitura de sus días
Le cantaba a la tierra por la que sangró
Y su voz grave y rotunda permitía
Que ingenuamente lo creyéramos un gran tenor.
Me dejas en medio del mundo sin tus ojos
Como puedo ver ahora la magia y la locura?
Me dejas y te llevas el baúl de las respuestas
Cómo puedo ahora cargar con mis preguntas?
Te dejo partir, aunque llore silencios
Porque sé que es el amor el que te llevó tan lejos
Dale un beso a ELLA de aquellos que vi ese invierno
Y dile que la de ojos morunos, los contempla en secreto.
Me acogió sin dudas,
Contaba historia de moros y musas
Un Cervantes abuelo, y un abuelo sabio…” )
Hoy el partió rumbo al sol
Quiso vencer el cansancio de sus pasos
Sabía de la vida como sabía del amor
Y del amor extrajo su más hermoso legado.
Fue guerrero cuando sus ideales se lo ordenaron
Y luchó por la libertad ferviente y sin excusas
Fue hechicero cuando su corazón lo acorraló
Entre las sedas firmes que envolvían a su musa.
Era un hombre vestido de mago
Y era un mago disfrazado de abuelo
Nunca supo si sus historias eran ciertas o inventadas
Y yo siempre caí en su señuelo.
Narraba la vida como quien sueña despierto
Entre algarrobos y puestas de soles
Historias de salvajes tigres, bosques y escuderos
Y su brazo valiente rodeando mis temores.
Cantaba sin mirar la partitura de sus días
Le cantaba a la tierra por la que sangró
Y su voz grave y rotunda permitía
Que ingenuamente lo creyéramos un gran tenor.
Me dejas en medio del mundo sin tus ojos
Como puedo ver ahora la magia y la locura?
Me dejas y te llevas el baúl de las respuestas
Cómo puedo ahora cargar con mis preguntas?
Te dejo partir, aunque llore silencios
Porque sé que es el amor el que te llevó tan lejos
Dale un beso a ELLA de aquellos que vi ese invierno
Y dile que la de ojos morunos, los contempla en secreto.
viernes, noviembre 21, 2008
El la amaba, al menos era el discurso que proclamaba mientras se cerraba la puerta a sus espaldas. Entre las cuatro paredes que conformaban su universo, ella giraba en desorden por los vértices de su destino, llamándolo por su nombre… buscándolo agazapada.
“Me ama porque me regaló un roce de sus manos a través de mi sombra”, se contaba orgullosa. “Me amó ayer, cuando lo vi venir con los ojos bajo el brazo, mucho viento en el pelo y una sonrisa guardada en la solapa”.
Nunca supo del origen de esa sonrisa y mucho menos del porque ocultaba su mirada.
Ella era frágil ante sus besos, los iba recogiendo uno a uno los desparramados por el centro de su casa, los teñía de rojo intenso y se los llevaba a los labios en un acto de redención y esperanza. Sabían a hielo y distancia, mas en sus labios, ella les devolvía el latido esquivo de antaño.
El la amaba con los sentidos guardados, la miraba de reojo cuando la ciudad callaba, hubo una vez en que le besó la frente mientras dormía, y en el silencio implacable de sus ganas, la dejó soñar anhelando que jamás descubriera la huella de su boca estampada en medio de placidez adormilada. El la amaba, con los instintos aplacados, con las vísceras dormidas y la saliva embalsamada.
Ella se dejaba amar así, enamorada. Le vestía de dulzura cada mañana, cuando él salía al mundo provisto de escudos y espadas. Un adiós que debía esperar hasta el ocaso, mientras el día aun no levantaba grandes pretensiones ni sorpresas, ni nada.
Ella llevaba el cabello vestido de mujer, se acicaló los ojos con polvo de la estrella que aún quedaba, perfumó sus labios de girasoles abiertos con mutismo de miel. Sonrió con risa de hada, mientras el pecho se le congelaba. Rebotaron ingenuas las saladas gotas en su estampa desnuda de ayeres y de mañanas.
Inusitadamente coqueta miró al vacío, se le resbaló una mirada hacia el fondo del abismo, se sorprendió empuñando sus sueños infinitos y tuvo miedo de sus paredes, de su universo y sus nostalgias.
Se recostó nuevamente sobre el lado de él en la cama, husmeó sus aromas, se derritió en el precario calor que dejaban las sábanas. Percibió la humedad en la selva esteparia de su cuerpo, socavando los territorios en sequía, fluyeron ríos caudalosos en el torrente de su sangre, descubriendo los volcanes que se hallaban silenciosos en rugidos voluptuosos, ardientes, sofocantes, que estallarían en lavas intensas derramando sigilosamente soberanía por su carne.
Esa tarde lo espero distinta, aguardó paciente el cotidiano beso lanzado al aire. Esta vez no lo recogió de la alfombra sino que se embarcó decidida hasta su boca, y su lengua de delfín, hizo todo lo demás.
Ya no husmeó en sus aromas sellados en las sedas, quería llegar hasta el manantial donde emergían, lamió su pecho como loba a su presa, bajó intrépida hasta la raíz de sus sudores, abrió su blusa ceñida y desafiante, le obsequió en la boca sus enhiestos volcanes, lo acogió entre sus muslos, antes firmes hoy deseantes, bebió gota a gota la ola palpitante que en su vientre se hizo océano, algas y corales.
“Te amo”, logro enunciar ella con la vista perdida en su vergüenza.
“Te amo”, dijo una voz de hombre, una voz desconocida, olvidada, tímida y asedada....
“te amo” dijo el hombre que la visitaba día a día sin mirarla, con una argolla en el dedo y las sienes plateadas. “Te amo”, le dijo el cautivo, con la vista perdida en su cuerpo de hembra intacta.
“Me ama porque me regaló un roce de sus manos a través de mi sombra”, se contaba orgullosa. “Me amó ayer, cuando lo vi venir con los ojos bajo el brazo, mucho viento en el pelo y una sonrisa guardada en la solapa”.
Nunca supo del origen de esa sonrisa y mucho menos del porque ocultaba su mirada.
Ella era frágil ante sus besos, los iba recogiendo uno a uno los desparramados por el centro de su casa, los teñía de rojo intenso y se los llevaba a los labios en un acto de redención y esperanza. Sabían a hielo y distancia, mas en sus labios, ella les devolvía el latido esquivo de antaño.
El la amaba con los sentidos guardados, la miraba de reojo cuando la ciudad callaba, hubo una vez en que le besó la frente mientras dormía, y en el silencio implacable de sus ganas, la dejó soñar anhelando que jamás descubriera la huella de su boca estampada en medio de placidez adormilada. El la amaba, con los instintos aplacados, con las vísceras dormidas y la saliva embalsamada.
Ella se dejaba amar así, enamorada. Le vestía de dulzura cada mañana, cuando él salía al mundo provisto de escudos y espadas. Un adiós que debía esperar hasta el ocaso, mientras el día aun no levantaba grandes pretensiones ni sorpresas, ni nada.
Ella llevaba el cabello vestido de mujer, se acicaló los ojos con polvo de la estrella que aún quedaba, perfumó sus labios de girasoles abiertos con mutismo de miel. Sonrió con risa de hada, mientras el pecho se le congelaba. Rebotaron ingenuas las saladas gotas en su estampa desnuda de ayeres y de mañanas.
Inusitadamente coqueta miró al vacío, se le resbaló una mirada hacia el fondo del abismo, se sorprendió empuñando sus sueños infinitos y tuvo miedo de sus paredes, de su universo y sus nostalgias.
Se recostó nuevamente sobre el lado de él en la cama, husmeó sus aromas, se derritió en el precario calor que dejaban las sábanas. Percibió la humedad en la selva esteparia de su cuerpo, socavando los territorios en sequía, fluyeron ríos caudalosos en el torrente de su sangre, descubriendo los volcanes que se hallaban silenciosos en rugidos voluptuosos, ardientes, sofocantes, que estallarían en lavas intensas derramando sigilosamente soberanía por su carne.
Esa tarde lo espero distinta, aguardó paciente el cotidiano beso lanzado al aire. Esta vez no lo recogió de la alfombra sino que se embarcó decidida hasta su boca, y su lengua de delfín, hizo todo lo demás.
Ya no husmeó en sus aromas sellados en las sedas, quería llegar hasta el manantial donde emergían, lamió su pecho como loba a su presa, bajó intrépida hasta la raíz de sus sudores, abrió su blusa ceñida y desafiante, le obsequió en la boca sus enhiestos volcanes, lo acogió entre sus muslos, antes firmes hoy deseantes, bebió gota a gota la ola palpitante que en su vientre se hizo océano, algas y corales.
“Te amo”, logro enunciar ella con la vista perdida en su vergüenza.
“Te amo”, dijo una voz de hombre, una voz desconocida, olvidada, tímida y asedada....
“te amo” dijo el hombre que la visitaba día a día sin mirarla, con una argolla en el dedo y las sienes plateadas. “Te amo”, le dijo el cautivo, con la vista perdida en su cuerpo de hembra intacta.
martes, noviembre 18, 2008
Una imagen quieta…estás?
Estoy yo acaso varada en la esquina
de los recuerdos que engreídos se pasean
derramando soberanía?
O sólo se desploma la mueca de tu falsa
e insistente cercanía
de los pedazos de verdades
que nunca alcanzaron para mentiras?
O me fundo en la discordia
de tu mano sobre la mía
intentando e intentando
traspasar la segunda línea?
Estoy yo acaso varada en la esquina
de los recuerdos que engreídos se pasean
derramando soberanía?
O sólo se desploma la mueca de tu falsa
e insistente cercanía
de los pedazos de verdades
que nunca alcanzaron para mentiras?
O me fundo en la discordia
de tu mano sobre la mía
intentando e intentando
traspasar la segunda línea?
martes, agosto 19, 2008
En la huella de mi espíritu sorpresivo, inquieto, delirante
Dejo las millares de vidas que anteceden a esta vida
Como en un delgado sueño de luces chispeantes
Me arrimo al infinito fulgor de mi sonrisa.
No sabía lo que era, hasta que tuve que serlo
Obligada por la esencia susurrante que invadía
Mis horas turbulentas y los instantes serenos.
Tuve mirarme a través de la carne y de la herida.
Sólo para descubrir que detrás del sol se hallaban
esperándome y provistas las barcazas de esta huida.
Me voy sin miedo porque aprendí a tomar tu mano
Sabiendo del estigma que clava tu frente a la mía
No lloré por lo perdido más que por el miedo a buscarlo
Y te hallé preciso y exacto, en el lugar que más temía.
Dejo las millares de vidas que anteceden a esta vida
Como en un delgado sueño de luces chispeantes
Me arrimo al infinito fulgor de mi sonrisa.
No sabía lo que era, hasta que tuve que serlo
Obligada por la esencia susurrante que invadía
Mis horas turbulentas y los instantes serenos.
Tuve mirarme a través de la carne y de la herida.
Sólo para descubrir que detrás del sol se hallaban
esperándome y provistas las barcazas de esta huida.
Me voy sin miedo porque aprendí a tomar tu mano
Sabiendo del estigma que clava tu frente a la mía
No lloré por lo perdido más que por el miedo a buscarlo
Y te hallé preciso y exacto, en el lugar que más temía.
sábado, agosto 02, 2008
El sol brilló en sus ojos tristes
Formando arcoiris en el centro de sus lágrimas
Se deslizaban los colores entre sus mejillas y mis labios
Y un beso púrpura se instaló, dudando…
Bebí la sal blanquecina de su boca escarlata
mientras me hundía en el verdor de su mirada
tomé con cautela su corazón anaranjado
y le dejé partir con un silencio en negro y blanco.
Formando arcoiris en el centro de sus lágrimas
Se deslizaban los colores entre sus mejillas y mis labios
Y un beso púrpura se instaló, dudando…
Bebí la sal blanquecina de su boca escarlata
mientras me hundía en el verdor de su mirada
tomé con cautela su corazón anaranjado
y le dejé partir con un silencio en negro y blanco.
lunes, julio 21, 2008
viernes, julio 04, 2008
Don´t wake me up...
No me despiertes,
esta mañana ni la que vendrá
No permitas que el sol invada mis párpados constreñidos,
húmedos y escondidos
Deja la persiana ajustada a la oscuridad
Déjame vagar por los pasillos oníricos
donde no hay pretextos ni fronteras
ni limites difusos entre lo que quise y lo que me espera.
No me despiertes tampoco cuando llegue la tarde ni el ocaso
ni cuando las calles suspiren el alivio de mis pasos.
No me despiertes cuando huela a madrugada
ni cuando escuches el tumulto haciéndose espacio en el mundo
Aún si percibes en mi cuerpo abandonado la desolación alimentada
Por el espacioso hueco en mis inmedianías
déjame ensayar esta fragilidad solo mía
en este único instante en que me hago soberana
de los sueños que me esquivan y de mis fantasías.
Sal despacio, no asees el hálito amargo de noches invocadas
no perturbes la inconciencia de mi mente en pausa
Sal y deja los suspiros en la almohada
Tal vez serán la silenciada melodía
de esta despedida.
esta mañana ni la que vendrá
No permitas que el sol invada mis párpados constreñidos,
húmedos y escondidos
Deja la persiana ajustada a la oscuridad
Déjame vagar por los pasillos oníricos
donde no hay pretextos ni fronteras
ni limites difusos entre lo que quise y lo que me espera.
No me despiertes tampoco cuando llegue la tarde ni el ocaso
ni cuando las calles suspiren el alivio de mis pasos.
No me despiertes cuando huela a madrugada
ni cuando escuches el tumulto haciéndose espacio en el mundo
Aún si percibes en mi cuerpo abandonado la desolación alimentada
Por el espacioso hueco en mis inmedianías
déjame ensayar esta fragilidad solo mía
en este único instante en que me hago soberana
de los sueños que me esquivan y de mis fantasías.
Sal despacio, no asees el hálito amargo de noches invocadas
no perturbes la inconciencia de mi mente en pausa
Sal y deja los suspiros en la almohada
Tal vez serán la silenciada melodía
de esta despedida.
martes, julio 01, 2008
martes, junio 17, 2008
Esta inercia sobria e inmaculada
De impulsos congelados e insípidos sosiegos
Esta calma absorta corroe y socava
Las vísceras gorjeantes y los jadeantes anhelos.
La estática armonía serena y pausada
Acumula insistentemente los consagrados fastidios
En lenta y fácil agonía fragmentada
Esta perplejidad consume los frágiles instintos.
Vigil, conciente y aterrada
Hurgo,
Escarbo,
Reviso,
En la geografía de tu silueta memorizada
Y en las grietas elípticas de tus ojos asesinos.
Ahí encuentro mi saliva y mis ganas acorraladas
ahí se oculta el impávido y escurridizo olvido.
De impulsos congelados e insípidos sosiegos
Esta calma absorta corroe y socava
Las vísceras gorjeantes y los jadeantes anhelos.
La estática armonía serena y pausada
Acumula insistentemente los consagrados fastidios
En lenta y fácil agonía fragmentada
Esta perplejidad consume los frágiles instintos.
Vigil, conciente y aterrada
Hurgo,
Escarbo,
Reviso,
En la geografía de tu silueta memorizada
Y en las grietas elípticas de tus ojos asesinos.
Ahí encuentro mi saliva y mis ganas acorraladas
ahí se oculta el impávido y escurridizo olvido.
sábado, junio 07, 2008
La ciudad neutraliza mis sentidos, justo esta noche
en que más los necesito,
te espero alineando los bordes de mis labios
para que llegues a salvarlos
con una leve mueca lames, besas, muerdes,
mientras aborto los rumores despiadados
de aquellos para siempre…
En una sonrisa te asilo de los miedos que te siguen
Y en el laberinto finito de mi cuerpo
Dejaré que deposites la costumbre al vacío
Sé que no dirás nada que deje mi piel en calma
Y que en tus abismos no encontraré el delirio que nos salva
Te vestirás de sombra y sobre ella andaré descalza
Tal vez dejarás al menos que eso sea mío.
Se que te abrazará la noche obligándome a envidiarla
Y que acusando a la locura te posarás en mi alma
Reirás como ríes con el ceño distraído
Y volverás a mi cuerpo que sabes aun te clama
Recogeré el aire que quedará sobre tu pecho
Me verás guiar mi pelo hasta la cima de tus egos
Jugando a lastimar tu orgullo instruido
A no caer en la red que ostentan mis manos entre tus dedos.
Me mirarás de día igual que la mañana
Entre nubes navegantes que te llevarán muy lejos
Me quedaré escribiendo esta intermitente bitácora
De los viajes sin retorno aquellos que parecen sueños
Tal vez no vuelvas, ni tu sonrisa, ni tu sombra
Tal vez no te espere ni acuda a tu silencio
Mas quedará una red translucida entre dos almas
Que solo verás al otro lado del espejo.
en que más los necesito,
te espero alineando los bordes de mis labios
para que llegues a salvarlos
con una leve mueca lames, besas, muerdes,
mientras aborto los rumores despiadados
de aquellos para siempre…
En una sonrisa te asilo de los miedos que te siguen
Y en el laberinto finito de mi cuerpo
Dejaré que deposites la costumbre al vacío
Sé que no dirás nada que deje mi piel en calma
Y que en tus abismos no encontraré el delirio que nos salva
Te vestirás de sombra y sobre ella andaré descalza
Tal vez dejarás al menos que eso sea mío.
Se que te abrazará la noche obligándome a envidiarla
Y que acusando a la locura te posarás en mi alma
Reirás como ríes con el ceño distraído
Y volverás a mi cuerpo que sabes aun te clama
Recogeré el aire que quedará sobre tu pecho
Me verás guiar mi pelo hasta la cima de tus egos
Jugando a lastimar tu orgullo instruido
A no caer en la red que ostentan mis manos entre tus dedos.
Me mirarás de día igual que la mañana
Entre nubes navegantes que te llevarán muy lejos
Me quedaré escribiendo esta intermitente bitácora
De los viajes sin retorno aquellos que parecen sueños
Tal vez no vuelvas, ni tu sonrisa, ni tu sombra
Tal vez no te espere ni acuda a tu silencio
Mas quedará una red translucida entre dos almas
Que solo verás al otro lado del espejo.
lunes, junio 02, 2008
Arreboles cenicientos se pasean boca abajo en el viento
Ocultando las estrellas incandescentes de aquella madrugada
Es posible amar la vida cuando emana dulce y atorada
en el rocío intempestivo de su aliento.
Una boca en llamas incendia las raíces de mi cuerpo
tentando la naturaleza indemne de mis instintos despojados
Un lecho espumosamente albo sostiene mis actos
Que indecisos simulan jugar al desapego.
La carne librada de su disfraz ya no oculta ni previene
La irrupción cadenciosa de la mujer que asalta de improviso
Los latidos guardados, los gemidos furtivos
El resplandor impredecible de esos ojos en selva verde.
Lo cierto es que soñé mil veces con esos labios
Y esta piel que no olvida, huye y se detiene
Se guarda de esos ojos pues requiere
dejar el curso libre de sus pasos.
Ocultando las estrellas incandescentes de aquella madrugada
Es posible amar la vida cuando emana dulce y atorada
en el rocío intempestivo de su aliento.
Una boca en llamas incendia las raíces de mi cuerpo
tentando la naturaleza indemne de mis instintos despojados
Un lecho espumosamente albo sostiene mis actos
Que indecisos simulan jugar al desapego.
La carne librada de su disfraz ya no oculta ni previene
La irrupción cadenciosa de la mujer que asalta de improviso
Los latidos guardados, los gemidos furtivos
El resplandor impredecible de esos ojos en selva verde.
Lo cierto es que soñé mil veces con esos labios
Y esta piel que no olvida, huye y se detiene
Se guarda de esos ojos pues requiere
dejar el curso libre de sus pasos.
miércoles, mayo 28, 2008
Esta piel de tierra
huele a sur de lagos y volcanes
De tarde húmeda, mestiza y despoblada
Sabe a invierno, condenada al frío que le escribe con frecuencia
Esta piel tejida a mano reclama su esperanza.
Se sueña entrelazada en esos ojos color selva esteparia
Que penetran como paisaje turbando la conciencia
Y a la hoguera de sus labios se tiende cual doncella
Y en su vientre algodonado juegan hipocampos y sirenas.
Había incinerado la tristeza hace ya un par de siglos
Esta piel que ríe de si misma ya no le habla a las ausencias
Se fabrica una melodía que sabe escuchó detrás del sauce
Un dia gris de muchas y tiernas despedidas
Se le llenaron los párpados de sueños empeñados en hacerse
Y de esos ojos chispeantes que encendieron las cenizas
Brotan relámpagos y flores, nubes, lluvia …y caricias.
No le importa morir ahora en los pasillos del olvido
Los recuerdos solo ahuyentan los lirios de su frente
Ningún bosque es suficiente para ocultarle de su cuchillo
Por eso prefiere entregarse entre araucarias y alerces
Con la blusa abriendo paso a montañas bajo nieve
Derrite el hielo con su sangre que de ardiente conmueve
Probablemente era intacta hasta que llegaron esos ojos de niño
Que siempre la miraron como postal de exóticos y lejanos continentes
No para asirla de la cintura y quemarse en el borde de su ombligo
Ni para anclarse a su carne encañonando los sentidos
Ni siquiera deleitar esa lágrima que empeñada en hacer alarde
Le saló el beso prófugo justo antes… justo antes.
huele a sur de lagos y volcanes
De tarde húmeda, mestiza y despoblada
Sabe a invierno, condenada al frío que le escribe con frecuencia
Esta piel tejida a mano reclama su esperanza.
Se sueña entrelazada en esos ojos color selva esteparia
Que penetran como paisaje turbando la conciencia
Y a la hoguera de sus labios se tiende cual doncella
Y en su vientre algodonado juegan hipocampos y sirenas.
Había incinerado la tristeza hace ya un par de siglos
Esta piel que ríe de si misma ya no le habla a las ausencias
Se fabrica una melodía que sabe escuchó detrás del sauce
Un dia gris de muchas y tiernas despedidas
Se le llenaron los párpados de sueños empeñados en hacerse
Y de esos ojos chispeantes que encendieron las cenizas
Brotan relámpagos y flores, nubes, lluvia …y caricias.
No le importa morir ahora en los pasillos del olvido
Los recuerdos solo ahuyentan los lirios de su frente
Ningún bosque es suficiente para ocultarle de su cuchillo
Por eso prefiere entregarse entre araucarias y alerces
Con la blusa abriendo paso a montañas bajo nieve
Derrite el hielo con su sangre que de ardiente conmueve
Probablemente era intacta hasta que llegaron esos ojos de niño
Que siempre la miraron como postal de exóticos y lejanos continentes
No para asirla de la cintura y quemarse en el borde de su ombligo
Ni para anclarse a su carne encañonando los sentidos
Ni siquiera deleitar esa lágrima que empeñada en hacer alarde
Le saló el beso prófugo justo antes… justo antes.
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